Con este lío del coronavirus un problema más está siendo el de cómo terminar el curso en coles, institutos y centros de FP. ¿Habrá aprobado general? ¿Volveremos a las clases antes de fin de curso? Desde En plan noticias hablamos hoy con nuestro experto en educación, Eduardo Cadito, más conocido por Edu Cadito. El maestro Edu nos intenta explicar el lío del fin de curso, pensando sobre todo en que todos sigáis trabajando con mucho interés desde casa. Y recurriendo una vez más a nuestro COLABORAVIRUS, Edu Cadito nos da algunas recomendaciones que seguro nos van a ser de gran utilidad. ¡No olvidéis que es maestro!

– Hola Edu. Oye , tú que eres experto en educación por tu condición de maestro…

– Perdone jefe, pero yo de educación algo sé, ya lo dice mi nombre. Pero maestro, maestro, lo que se dice maestro… Maestro soy, sí, pero no de mates ni de lengua ni nada de eso.

– ¿Ah no? ¿Y de qué eres maestro entonces?

– Soy maestro de Judo, Kung Fu, y otras artes marciales. ¡Kiai! Y también lo soy de meditación, yoga y otras muchas técnicas de relajación. Ommmmmm.

– Vaya, pues empezamos bien la entrevista. Aun así, ¿vas a poder explicarnos qué es lo que ha decidido por fin el Gobierno para terminar el curso? ¡Porque hay más de ocho millones de alumnos que llevan más de un mes encerrados en sus casas y sin clases presenciales!

– Ah, eso sí. Se ha decidido que no haya aprobado general. Pero que en general, todo el mundo va a aprobar.

– ¿Cómo?

– No se preocupe jefe, porque yo tampoco lo entiendo. Pero más o menos va a ser así. El Gobierno ha dicho que la repeticiómmmmmmm será la excepciómmmmmm en la educaciómmmmmmmm.

– ¿Estas contestándome o estás meditando, Edu?

– Las dos cosas a la vez. Lo que quiere decir el Gobierno es que este año se levantará un poquito la mano. Y que el que repita será porque, más que repetir, lo que se merezca será… ¡una patada voladora! Así que espero que todos sigáis poniendo todo vuestro interés estudiando desde casa si no quereis que me líe a… ¡Kia¡!, ¡Kiai!, ¡Kiai!…

– ¿Y sabemos si nuestros estudiantes van a volver a las aulas antes del fin de curso?

– Huy, eso sí que es difícil de saber, porque depende del virus ese de las narices. Que como le coja yo por banda, le voy a hacer primero una Tsurikomi Goshi, luego una Kata Guruma y, para terminar, una Tai-Otoshi que se va a enterar, el bicho. ¡Se va a quedar sin corona!

– Pero algo sabremos, ¿no Edu?

– Sí, claro. Sabemos que con la práctica del yoga se alcanza la fusión de cuerpo, mente y espíritu.

– Digo del curso, Edu.

– Ah, del curso poco más. Pero yo recomendaría a los alumnos que se relajen un poco, como yo. ¿No ve que posturas adopto, jefe?

– No, no las veo pero me las imagino. ¿Y qué tienen que hacer de aquí a final de curso entonces?

– Pues verá, y ahora me pongo muy serio…

– ¿No irás a soltarme una patada voladora?

– No. Quiero decir que me pongo trascendental.

– Ah, te refieres a lo de ommmmmm.

– Tampoco. Es que les quiero dar un consejo a los muchachos.

– Vale, vale. Adelante, Edu.

– Que piensen que este curso a lo mejor no les sirve para aprender mucho de mates, de historia, de lengua o de lo que sea. Pero que sí les va a servir, si aprovechan la experiencia, para aprender cosas tanto o más importantes en la vida.

– ¿Como cuáles?

– Pues por ejemplo, a organizarse ellos en casa solitos. A manejar las nuevas tecnologías. A crearse disciplinas de trabajo. A ponerse ellos mismo objetivos… A un montón de cosas que les van a ser muy útiles. Y además…

– ¿Mas cosas?

– Ya lo creo. Porque esta situación tan excepcional que estamos viviendo nos debería hacer reflexionar a todos, y a ellos los primeros, que son nuestro futuro, sobre algunos valores que tendemos a olvidar.

– ¿Como por ejemplo…?

– La solidaridad, el sacrificio por los demás, el agradecimiento, el compartir nuestros sentimientos con los seres más queridos.

– ¡Cierto!

– Y también a valorar la importancia de la ciencia, la investigación y la tecnología. Y del buen uso de ellas. Y la necesidad de cuidad de la naturaleza.

– ¡Jo, qué de cosas!

– Y, sobre todo, que solo actuando todos juntos, como seres humanos que somos, podemos acabar con amenazas de este tipo. Como la del bicho este de la narices. Que ya digo que como le coja…

– Pues sabes qué te digo, Edu? Que me parecen consejos muy sabios.

– No olvide, jefe, que soy maestro. Ommmmmm.

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