La locura de la Ley de Educación

La Ley que regula la Educación, es decir, todo lo que los estudiantes al final hacéis o dejáis de hacer en clase, ha sido siempre muy polémica en España. No hay manera de que los políticos se pongan de acuerdo en este tema. Es una locura. Y cada vez que hay un cambio de gobierno y entra un partido distinto, ¡zasca!, se carga la ley y hace una nueva. Para explicarnos todo esta locura de las leyes que ha habido hemos entrevistado a nuestro experto en Educación, el profesor Eduardo Cadito. Edu para los amigos. Es decir, Edu Cadito.

– Buenos días, profesor.

– Muy buenos días tenga usted, excelentísimo señor director de la magnífica web En plan noticias.

– ¡Caray, profe! Me deja abrumado con tanto cumplido.

– Es que ya sabe, yo soy muy educadito. Y un poco loco, no digo yo que no. Mis alumnos me llaman el profesor chiflado.

– ¿Y eso por qué?

– Es que con tantos cambios en la ley, nos están volviendo locos. Así estoy yo, que doy pena…, penita, peeeena… ¡Cante,  cante conmigo!

– Bueno, bueno Pero casi mejor que vamos a evitar formalidades y cantos, porque si no, me temo que la entrevista se nos va a hace muuuuy larga, ¿vale profe?

– Okey makey.

– Cuéntenos, profe, ¿cuántas leyes sobre educación ha habido en los últimos años en España?

– Pues esta que se está intentando hacer ahora es la octava desde la llegada de la democracia en los años 70. ¡Qué locos, los años 70!

– Pues vaya lío cambiar tanto de leyes, ¿no?

– Sí. Y además es que han tenido unos nombrecitos que no veas: LGE, LOECE, LODE, LOGSE, LOPEG, LOE, LOMCE… y ahora la LOMLOE. Para volverse locos. Repita conmigo: lomloe, lomloe…  

– ¿Y por qué tienen esos nombres tan raros?

– Se las nombra por las siglas. La LOGSE, por ejemplo, era la Ley de Ordenación General del Sistema Educativo. Se ve que antes estaba todo muy desordenado y hubo que ordenarlo. Qué manía con el orden, oye.

– Y con esta nueva de ahora, la LOMLOE, ¿qué está pasando, profe? ¿Se aprueba o no?

– Pues va a ser difícil, porque los partidos de oposición ya han dicho que no están para nada de acuerdo con el contenido. Y la van a intentar cambiar. Lomloe, lomloe…

– ¿Y eso, profe? ¿No les gusta el nombrecito?

– Más bien se quejan de que tiene varios puntos polémicos sobre los que hay diversidad de opiniones. Me parece que nos estamos volviendo todos locos.

– ¿Qué puntos, profe?

– Dicen que es un poco blandita. Porque va a permitir obtener el Bachillerato sin necesidad de aprobar todas la asignaturas. ¡Algún alumno mío está ya también como loco!

– ¿Y por algo más?

– También está lo de la Religión, que va a dejar de contar para la nota final. Y eso a los coles religiosos no les parece bien. No se sabe al final qué pasará…, que misterio habrá, puede ser mi gran noche. ¡Cante conmigo!

– ¿Y nadie hace nada por llegar a un acuerdo, profe?

– Pasa lo de siempre: el partido que gobierna reclama un pacto de Estado. Es decir, que haya un acuerdo entre todos. Pero claro, la oposición dice que ya no puede más… ya no puede más… que esta harta de rodar como una noooooria ¡Venga, cante conmigo!

– ¿Y usted cuál cree que es la solución, profe?

– Ninguna. Yo ya no tengo solución. ¿No ve que estoy como una chotaaaaa?

– No hombre, no me refiero a usted. Me refiero a la Ley. 

– A mi me parece que la única solución es una Ley que sea Óptima para el Cole, Única, y más Resumidita que todas las Anteriores.

– Ah, qué bien profe. ¿Y cómo la llamaríamos?

– Pues por sus siglas: ¡la LOCURA!

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