El Gobierno de España y el de la comunidad autónoma de Cataluña, que andan hace tiempo enfadadillos por aquello del intento de Cataluña de independizarse de España, han comenzado una ronda de diálogos para solucionar los problemas y discrepancias y dejar a un lado las discusiones y enfados. Se han reunido en lo que han llamado una “mesa de diálogo”. A los partidos de oposición no les parece nada bien, porque piensan que el Gobierno de España no debe reunirse con los independentistas. El caso es que allá que hemos enviado a una de nuestras periodistas más intrépidas y avispadas, Mari Carmen Tero de Todo. Para eso, para que se entere de todo.

– Hola Mari Carmen, ¿Dónde te encuentras ahora mismo?

– Debajo de la  mesa, jefe.

– ¿De qué mesa, Mari Carmen?

– Pues de la mesa de diálogo. Me he metido debajo para que nadie me viera y así poder enterarme de todo. Como mi propio nombre indica.

– Ah, qué lista. ¿Y qué tal la mesa, Mari Carmen?

– Pues muy larga pero muy estrecha, jefe. A un lado se han sentado los de Gobierno de España, y enfrente, pero muy cerquita, los del Gobierno de Cataluña.

– Ya, bueno. Me refiero a que qué tal el diálogo entre las dos partes. ¿Se les ha pasado el enfado? ¿Han hecho las paces? ¿Han llegado a acuerdos?

– Me está usted agobiando con tanta preguntita, jefe.

– Perdón, Mari Carmen.

– A ver, lo primero que han dicho los dos bandos es que hay muchas cosas que los separan. Yo creo que por eso han puesto la mesa tan estrecha, para estar menos separados.

– Ya. Entonces poco hay que hacer, ¿no?

– Bueno, sí que se han puesto de acuerdo en que pese a las discrepancias, hay que buscar propuestas  imaginativas”.

– ¿Propuestas imaginativas?

– Sí. Es lo que más me ha gustado de todo lo que han dicho, lo de las  “propuesta imaginativas”. Lo tengo subrayado en mis apuntes.

– ¿Y las han encontrado?

– Ya lo creo. Más imaginativas, imposible. Se han puesto a jugar.

– ¿A jugar a qué, Mari Carmen?

– A un Escape Room.

– ¿Un Escape Room?

– Sí, jefe. Yo no sé muy bien lo que es. Pero están diciendo que de aquí no puede salir nadie hasta que no se llegue a un acuerdo sobre Cataluña.

– Ah, qué bien. Y qué imaginativo. Por fin vamos a solucionar entonces el problema de Cataluña.

– Ya. Pero espero que no tarden mucho.

– Bueno, pues teniendo en cuenta que llevamos ya años con el problema, supongo que rápido, lo que se dice rápido, no va a a ser.

– No me diga eso, jefe.

– Pero no te preocupes, Mari Carmen. Todo sea por el bien de nuestro país.

– Ya, pero es que… ¡yo sigo aquí, escondida debajo de la mesa!

– ¡Oh!

– ¡Y tampoco puedo salir!

– ¡Qué faena!

– ¡Y además me está entrando el hambre!

– ¡Vaya!

– ¡Y las ganas de hacer pipí!

– ¡Ya! Pues me temo que ya no te volvemos a ver, Mari Carmen, hasta no se sabe cuándo.

– ¿Y que hago, jefe? ¡Dígame algo!

– ¿Qué quieres que te diga? Que… hasta luego Mari Carmen.

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *