Hoy nos vamos a ir a hacer la compra al súper para enterarnos un poco más de cuáles son los problemas de los agricultores y ganaderos, que están los pobres estos días protestando y protestando porque su situación no es muy buena. Para ello contamos con la colaboración de nuestra becaria, Pepi Miento Rojo, una verdadera experta en hortalizas, frutas y verduras, que nos va a contar qué está pasando en los mercados para que estos colectivos estén tan enfadados.

– Hola Pepi, ¿estás ya en el mercado?

– Si, estoy cogiendo el numerito para las hortalizas. Es que hay mucha cola.

– Perfecto, ¿y qué número te ha tocado?

– El 127.

– ¿Y por qué número van?

– Por el 45 acaban de llamar.

– Bueno pues entonces tienes para rato. Así tenemos tiempo de sobra para ir contando a los lectores algunos detalles que explican el enfado de agricultores y ganaderos. Dime, ¿cómo están los precios?

– Por las nubes, jefe. Esta todo carísimo. No entiendo por qué los agricultores se quejan de que ganan poco.

– El secreto está en la diferencia que hay entre los precios en origen y los precios en destino, querida Pepi. ¿sabes cuál es la diferencia entre uno y otro?

– Ni idea, jefe, Pero ya vamos por el 54. Me va quedando menos.

– Genial. Yo te explico: el precio en origen es el dinerito que el productor de un determinado producto, por ejemplo el pimiento, obtiene por sacarlo al mercado. Un productor de pimientos obtiene más o menos 0,80 euros por un kilo de pimientos.

– Imposible jefe, porque el kilo de pimientos está aquí a 2,50 euracos. Te lo dice Pepi Miento Rojo, que de otra cosa no, pero de pimientos entiendo un rato. Y más si son de los rojos.

– Ya. Y ahí está el problema. Porque ese que tú ves ahí es el precio en destino.

– ¿Y por qué son tan diferentes?

– Porque el producto ha pasado antes por lo que llamamos cadena de distribución. El agricultor vende sus pimientos a una empresa que los empaqueta. Esta los vende a otra empresa que los reparte en sus camiones. Esta otra se los vende a otra que los distribuye en los supermercados. Y estos se lo venden por fin al consumidor.

– A mí.

– Sí, a ti. Y cuantos más pasos se dan en la cadena, más se encarece el producto. Así, los pimientos han pasado de valer 0,80 euros en origen a los 2,50 euros en destino.

– ¡Caray, qué cosas! Entonces los agricultores no ganan tanto como parece.

– Claro, y por eso protestan. Porque además la diferencia ente los precios en origen y en destino es cada vez mayor. Y no ganan lo suficiente para…  

– ¡Qué bien!

– Querrás decir qué mal, Pepi.

– No. Digo que qué bien porque ya van por el 98.

– Ah. Te decía que no ganan lo suficiente para cubrir todos los gastos que tienen, que son muchos. Es lo que llamamos los costes de producción.

– ¿Y eso qué es lo que es, jefe?

– Pues por ejemplo, lo que cuestan los fertilizantes, el pienso para los animales, el agua de los regadíos, los sueldos de los empleados que recogen las hortalizas, etc.  

– ¡Bien!

– ¿Cómo que bien?

– Es que ya han llamado al 126. ¡Soy la próxima, jefe!

– Y está también el problema de las guerras comerciales entre países, de la competencia de productos extranjeros, de las subvenciones mal repartidas, de las tormentas e inundaciones que estropean la cosechas… Todo ello encarece la producción.

– ¡Jesús, cuánto problema! No me extraña que estén tan preocupados y protesten. Yo también lo haría si ganara poco en En plan noticias. Aunque ahora que lo pienso… ¡gano muy poco!

– Ya mujer. Pero no hay por qué preocuparse. Seguro que todo se va a arreglar. Lo tuyo y lo de ellos. Ahora que por fin tenemos Gobierno en España…

– ¡Noooo!

– ¿Cómo que no? Que si mujer, que si…

– Es que…¡se me ha pasado el numeritooooo!

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *