Acabamos de conmemorar una fecha muy importante en la historia de la humanidad: la liberación, hace ahora 75 años, del campo de concentración de Auschwitz. Allí fueron asesinadas durante cuatro años más de un millón de personas, la mayoría de origen judío. ¿Por qué? Aún hoy, sigue siendo difícil encontrar respuestas para una de las mayores barbaridades de la historia moderna de la humanidad, y que se construyó sobre mentiras: el Holocausto nazi.

1.- ¿Cómo comenzó todo?

Todo comenzó cuando los nazis llegaron al poder en Alemania en 1933, de la mano de un tal Adolf Hitler, al que vamos a nombrar ya como el malo malísimo de esta historia. Los nazis llegaban creciditos. Comenzaron a ocupar gran parte de Europa e iniciaron una campaña para hacer desaparecer a la población judía del continente. Esta brutalidad, a la que hoy llamamos Holocausto pero a la que los nazis se referían como la “Solución final”, supuso la muerte en total de seis millones de judíos en toda Europa.

2.- ¿Por qué sucedió?

¿Qué habían hecho los pobres judíos para ser víctimas de semejante persecución? Básicamente, nada. Para entender este odio hacia los judíos hay que partir de la concepción que el nazismo tenía del mundo, construida sobre una gran mentira: la historia se basaba en una lucha entre razas.

Para los nazis, había una raza superior a las demás. La suya, claro. Qué casualidad. La llamaban raza aria. Y el resto, otra mentira,  eran todas inferiores. Especialmente la judía, a la que acusaban de querer dominar el mundo, una mentira más. Total, que la solución estaba cantada: eliminemos a los judíos, y problema resuelto.

3.- ¿Qué sucedió exactamente?

En septiembre de 1939, la Alemania nazi, que cada vez estaba más venida arriba, invadió y ocupó Polonia. Y con ello daba comienzo la Segunda Guerra Mundial. En Polonia, los nazis comenzaron a construir campos de exterminio, adonde llevaban a los judíos como prisioneros para acabar matándolos.

El más importante campo de exterminio fue el de Auschwitz, cerca de la ciudad polaca de Cracovia, en cuya entrada podía leerse el tan famoso como mentiroso cartel: “El trabajo os hará libres”.

Más mentiras: a los prisioneros más viejos o enfermos les decían que los llevaban a la ducha. Pero en realidad los metían en la cámara de gas, una habitación cerrada en la que se introducía un gas venenoso que los mataba. El resto, eran obligados a trabajar como esclavos, eran torturados e incluso utilizados en experimentos. Y cuando ya no servían para nada: ¡hala, también a la ducha!

4.- ¿Cómo terminó todo?

Auschwitz funcionó desde 1940 hasta el 27 de enero de 1945, hace ahora 75 años. Ese día el campo fue liberado por el ejército soviético. Alemania estaba perdiendo la guerra y Hitler, el malo malísimo, acabó suicidándose unos meses más tarde.

5.- ¿Qué conclusiones debemos extraer de la historia?

Hoy, todo el mundo civilizado recuerda los hechos de entonces con horror e indignación. Y, por qué no decirlo, también con vergüenza. Y es que una de las razones por las que aquello fue posible fue el silencio de quienes sabían lo que estaba sucediendo e hicieron muy poco, o nada, por evitarlo.

Otra de las conclusiones que debemos extraer de lo ocurrido, tal vez la principal,  es que lo único que puede hacer libres a los hombres es la verdad. 

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