Acabamos de celebrar el 41º aniversario de la Constitución Española, que es la Ley fundamental que regula el funcionamiento de nuestro país. Por ejemplo, dice cómo ejercen el poder nuestros gobernantes, cómo se organiza nuestro Estado y qué derechos y obligaciones tenemos todos los españoles. La Constitución es, por tanto, una cosa muy seria y que no hay que tomarse a guasa. Aun así, hay que reconocer que “la Constitución es un tocho”.

En la mayor parte de los exámenes que pronto empezaréis a hacer para opositar a trabajos, que ya os va quedando poco, os pedirán estudiarla. Seguro que también lo hacéis ya en clase. Y como ciudadanos también deberíais conocerla bien. Por eso os hemos dejado el vídeo del pegadizo reggaeton que ha creado la web opositores.net: “La Constitución es un tocho”.

La Constitución de 1978 iba a ser publicada en el Boletín Oficial de Estado un 28 de diciembre, día de los Santos Inocentes. Pero se retrasó su publicación hasta el día 29 precisamente para que no se tomara a broma. No estaba bien que la Constitución, además de ser “un tocho”, pareciera también una guasa.

En España ha habido varias constituciones, Pero esta es la primera de nuestra historia que se consiguió elaborar con un acuerdo de las que entonces eran la fuerzas políticas más importantes. Así, casi todo el mundo estaba contento. Y eso a pesar de que “la Constitución es un tocho”.

Además, fue aprobada primero por las Cortes (el Congreso y el Senado) con amplia mayoría. Y después todos los españolitos fuimos también a votar para aprobarla definitivamente un 6 de diciembre de 1978. Por eso, esta es la fecha en que cada año se celebra la fiestuqui de la Constitución. Pero antes nos la tuvimos que leer, claro. Y eso que “la Constitución es un tocho”.

A la Constitución se le llama también Carta Magna. Aquí “carta” se emplea en el sentido de documento oficial, y “magna” en el sentido de grande grandísimo. Y es que, por si todavía no os habéis enterado, “la Constitución es un tocho”, una de las más “tochas” de toda la Unión Europea, con sus 169 artículos.    

Para ser eficaz y que no se esté cambiando cada dos por tres, la Constitución, además de “tocho”, debe ser bastante rígida. Aún así, la propia Constitución establece la forma en que puede modificarse. Hay artículos más difíciles de modificar que otros. Nuestra Constitución, de hecho, se ha modificado dos veces por exigencia de la Unión Europea. Una vez, para que los extranjeros que viven en España puedan presentarse como candidatos a las elecciones municipales. Y la otra, para el Gobierno no pueda endeudarse mas de la cuenta. Otros países han modificado sus constituciones hasta 20 y 30 veces.

Últimamente, el debate sobre reformas más importantes de la Constitución está muy presente en la vida política. Por ejemplo, en lo que se refiere a aspectos como la Corona, la organización territorial, el funcionamiento del Senado… Son temas complejos y,  por tanto, mucho más difíciles de reformar. En los casos más complejos, es necesario primero aprobarla en las Cortes. Luego disolver las Cortes. Luego volver a convocar elecciones. Luego volver a aprobarla. Y luego, por fin, que la aprueben los ciudadanos en referendum. Otro “tocho”.

Y tal y como están las cosas entre los políticos hoy, que no consiguen llegar a acuerdos ni para decidir qué peli ir a ver juntos al cine, es muy difícil obtener un consenso para reformar la Constitución como se obtuvo en el 78. Año que, ahora que lo pienso, rima muy bien con “tocho”. ¡Qué pegadizo, el reggeaton!


Boletín Oficial del Estado (BOE): publicación oficial en la que aparecen las leyes, normas o documentos que todo el mundo debe conocer o poder consultar.

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