No los llames menas: son niños y adolescentes desprotegidos

Hay más de 12.000 en España. Nos referimos a ellos con toda naturalidad como los MENAS (Menores de Edad No Acompañados). Se trata de menores de origen extranjero, la mayor parte adolescentes de entre 16 y 17 años, que han llegado a España solos. Sin el cuidado o acompañamiento de padres o adultos responsables de ellos. Últimamente algunos políticos los han puesto de actualidad culpándolos directamente del aumento de la delincuencia. Es evidente que sus vidas están rodeadas de situaciones de conflictividad, marginación y exclusión. Pero ante todo son, no lo olvidemos, niños y niñas desprotegidos que han llegado a nuestro país en busca de un poco de esperanza. Y que merecen un mínimo de atención. ¿Quieres saber más sobre ellos?

¿Cuántos hay en España?

Las cifras y datos referidos a los Menores de Edad no Acompañados suelen variar según las fuentes citadas. Ello se complica aún más porque la gestión de este problema depende de los gobiernos de las comunidades autónomas, no del Gobierno central. Aun así, el Ministerio del Interior contabilizó en junio de 2019 un total de 12.301 menores migrantes no acompañados residiendo en España.

¿De donde vienen?

La mayor parte de los que llegan a España proceden de Marruecos y Argelia. Pero también los hay que viene de mucho más lejos, de Europa del Este, del África Subsahariana, de Siria o de Bangladesh.

¿Por qué se van de su país?

Los motivos son muy variados, pero los más comunes son, como es fácil imaginar, la pobreza, la guerra, las catástrofes naturales, que sus familias no los quieran, etc. Lo que está claro es que no huyen por diversión o por correr aventuras.Porque durante su viaje, que llega a durar meses e incluso años, se exponen a todo tipo de peligros. Incluso a la muerte.

¿Qué dificultades se encuentran al llegar a España?

Como muchos llegan sin documentación y son ya adolescentes, lo primero que se hace es tratar de determinar, mediante pruebas médicas, si han cumplido ya los 18 años. Se trata de un proceso complicado en el que es fácil cometer errores. Y las consecuencias puedes ser terribles.

Si se determina que han cumplido los 18, ya no son considerados menores. Y pueden ser expulsados del país o ser internados en centros donde se les limita la libertad.

Si en cambio se decide que todavía son menores, el siguiente paso es tratar de localizar a la familia, si la tienen, en el país de origen. Si no se encuentra a la familia o se piensa que allí no van a ser atendidos, la Administración decide que el retorno a su país de origen no es posible. En ese caso es cuando el menor pasa a ser tutelado por la comunidad autónoma que lo haya registrado.

¿Dónde viven?

Las comunidades autónomas cuentan con centros de acogida especializados, con mejores o peores medios según el caso, en los que se ofrece residencia a los menores. La mayor parte de las organizaciones que hacen seguimiento de la situación coinciden en que muchos centros no reúnen las condiciones necesarias. Debido precisamente a la falta de condiciones de los centros, y como por ley no se les puede privar de libertad (no están detenidos), muchos optan por vivir temporal o permanentemente en la calle. Es en esos casos en los que se suelen generar más conflictos, al estar más desatendidos.

¿Qué futuro los espera?

Durante el tiempo en que están tutelados, la administración debe tratar de adaptarlos a la sociedad, favorecer su integración y facilitarles una salida al mercado laboral. Pero lo cierto es que no existen políticas educativas y de empleo eficaces para ellos. Tal y como denuncia la ONG Save the Children, cuando cumplen los 18 años quedan desprotegidos, sin apenas apoyo de la Administración, que ha sido su tutor hasta entonces. Su futuro estará a partir de entonces condenado a la precariedad y a la exclusión social.

Para que esto no ocurra, o para que suceda cada vez menos, estaría muy bien que los políticos, en lugar de limitarse a culparles de generar violencia, dedicaran mayores medios, mejor gestión y, sobre todo, mayor atención a este serio problema.

Y tampoco les vendría mal, le venga de donde les venga, un poquito de buena suerte.

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