En El Prado, de cumple y con las meninas

Desde En plan noticias nos sumamos a las celebraciones del Bicentenario del Museo del Prado, el museo más importante de España y uno de los principales del mundo mundial. El Prado abrió por primera vez sus puertas un 19 de noviembre de 1819 y cumple, si las cuentas no nos fallan, doscientos añitos. No nos perdemos una fiesta. Te contamos algunas curiosidades del museo y nos metemos dentro – ¡a ver si cabemos! – de su cuadro más importante: Las meninas, de Diego de Velázquez. ¿Lo conocéis?

Las instalaciones del Museo del Prado albergan casi 8.000 pinturas, 1.000 esculturas, 4.800 estampas y más de 8.000 dibujos. El año pasado, fue visitado por casi tres millones de personas, El Prado siempre ha tenido miles y miles de visitas. De hecho, antiguamente el museo tenía que cerrar los días de lluvia, porque allí que se iban todos los madrileños a resguardarse del mal tiempo, los tíos listos.

Pero El Prado no siempre fue el majestuoso y elegante edificio que es hoy. A finales del XIX, el museo estaba hecho una penita, y sus empleados se tenían que calentar con hogueras. Para solucionarlo, se recurrió a un método que suena muy actual: las fake news (noticias falsas). Se propagó la falsa noticia de que el museo se había incendiado. Aunque entonces no había ni twitter ni instagram, la noticia corrió como la pólvora y con el susto, se consiguió que el edificio se adecentara.

Decía Dalí, sí, el famoso pintor español del bigote con el rostro de la careta que utilizan los de La casa de papel, que en caso de incendio, salvaría del Prado el aire contenido en el cuadro de Las Meninas, “que es el aire de mejor calidad que existe”. Y es que sin duda, la obra más conocida del Museo del Prado es Las Meninas, de Velázquez. Se la distingue fácilmente porque siempre hay mucha gente a su alrededor haciéndose hueco para verla. En ella nos vamos a detener un poquito, a ver si nos dejan estos señores que no paran de empujar y pisotearnos…

Pincha aquí para ver el cuadro en la web del Museo. Pero pincha despacito y con cuidado, no se vaya a romper, que es una obra de arte.

Verás que es un cuadro enigmático, primero por la aparición en él del propio pintor, el tipo del bigote, pintando no se sabe qué. Tal vez nos esté pintando a nosotros, que estamos ahí parados como pasmarotes delante de su obra.

Y también es enigmático por el espejo que se ve al fondo, en el que se reflejan los reyes Felipe IV y Mariana de Austria. Pero no se sabe muy bien dónde están, si son reflejo del cuadro que pinta Velázquez, o si son reflejo de los señores que están a nuestro lado mientras miramos el cuadro, empujando y pisoteando para hacerse hueco. Tanto rey, tanta reina y.. ¡qué poca educación!

El caso es que todo ello crea un juego de verdades y mentiras, de reflejos y realidades, de empujones y pisotones, que nos deja atontolinaos y sin saber cómo interpretarlo. Pero mola.

El verdadero y original nombre del cuadro era “La familia de Felipe IV”, pero acabó siendo conocido como “Las meninas”. Aunque en realidad en el cuadro solo hay dos meninas. Se trata de las dos cuidadoras que rodean a la infanta Margarita, la niña que ocupa el centro del cuadro. El término “menina” viene del portugués, y significa niña o mujer joven. Se utilizaba para referirse a las adolescentes o jóvenes que atendían a las infantas y a la familia real.

Casi más que los reyes, la infanta y el propio Velázquez, el personaje más conocido del cuadro podría ser la menina que ofrece agua a la infanta. Se trata nada más y nada menos que de… Maria Sarmiento. A ver, hay varia Marías Sarmiento famosas en la historia y en la literatura, pero sin duda la más conocida y renombrada es la Maria Sarmiento que un buen día fue a cagar y… se la llevó el viento. Seguro que habéis oído el dicho. ¿Es esta misma? Pues habría que preguntárselo a Velázquez, porque desde aquel día ya no se supo más de ella…  

Otro personaje curioso del cuadro es el niño que está pisando al pobre perro en la esquina de la derecha. En realidad no se trata de un niño, sino de un enano de la corte, a los que Velázquez solía pintar a menudo. Eran personajes muy comunes en la época, y su función era la de entretener y distraer a los aburridos cortesanos.

Se trata de un personaje real que responde al curioso nombre de Nicolasito Pertusato. Sí, el que un buen día fue a orinar… y se le comió la chorrilla el gato. 😉😉😉

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