La campañita electoral

El próximo 10 de noviembre se celebran en España elecciones generales, que sirven para que elijamos nuevo presidente del Gobierno. Pero antes de las elecciones viene siempre… ¡Halloween! Nooo. ¡Las vacaciones de verano! Tampoooco. ¡El Madrid-Barça! Que noooo. Antes de unas elecciones viene siempre la campaña electoral, que es el tiempo que tienen los partidos políticos para dar a conocer a sus candidatos, explicar sus intenciones y pedir el voto. Este año, sin embargo, en vez de campaña tenemos campañita, porque va a ser mucho más corta de lo normal.

Se suele definir la campaña electoral como el conjunto de actividades que realizan los partidos que se presentan a las elecciones para dar a conocer su programa electoral y pedir el voto a los ciudadanos. La campaña no puede durar toda la vida. ¡Menos mal! Hay un tiempo, que en España es habitualmente de quince días.

Pero como lo que vamos a hacer el 10 de noviembre es repetir la elecciones que ya celebramos en abril y que no sirvieron para nada, y los ciudadanos estamos muy hartitos, la verdad, de las cosas de los políticos y de que no se pongan de acuerdo, esta campaña va a durar solo ocho días. ¡Hala! Se lo merecen, se lo merecen…

Durante la campaña, los candidatos se dedican a recorrer el país para celebrar mítines, participar en programas de televisión, en debates, se hacen selfies, dan entrevistas, dan abrazos, dan besos… Dan de todo, menos dinero, con tal de conseguir votos. Y ahora también dan la lata en internet y, sobre todo, en redes sociales. Todo el día twiteando y subiendo historias…

Y digo yo, ¿todo eso no lo pueden hacer también antes, después o cuando les de la gana? Hay cosas que sí. Por ejemplo, pueden dar entrevistas, abrazos, besos y hacerse selfies cuando quieran. Y recorrer España en patinete si les da la gana. Pero hay una cosa que solo pueden hacer durante la campaña: pedir expresamente el voto.

Es decir, que si no está en campaña, un candidato podrá decir que él es el más guapo, otro que hay que ver lo bien que le sienta el moreno, la otra que qué zapatitos más chulos se he comprado… Podrán decir lo que quieran. Pero no pueden decir: vótame, porfi. Eso solo lo pueden decir si están en campaña electoral.

Otra de las cosas que solo está permitido hacer durante la campaña es la propaganda electoral. Es la publicidad que sirve precisamente para pedir el voto. Hay lugares donde se pueden poner carteles con el careto de los candidatos. Se pueden hacer anuncios en medios de comunicación. En internet y en redes. Y se pueden enviar cartas y propaganda a los ciudadanos suplicándoles un votito, por lo que más quieran.

Las campañas, la verdad, suelen ser muy requetepesadas. La mayor parte de los candidatos repiten fórmulas una y otra vez. Se suelen decir bastantes mentirijillas o medias verdades. Y abundan los insultos, las descalificaciones y el “y tú más”.

Al final de la campaña, viene la jornada de reflexión. Es un día que se deja, antes de ir a votar, para que la gente reflexione. Claro, de ahí su nombre. Hay quien dice que es una chorrada y que no sirve para reflexionar ni para nada. Pero se ha hecho toda la vida de Dios y se sigue haciendo.

Así que ya sabéis: si el próximo día 9 de noviembre notáis a vuestros padres ensimismados, como con cara de preocupación y suda que te suda… dejadles tranquilos y no andéis molestando con las tonterías de siempre. Porque estarán reflexionado concienzudamente sobre si votar al guapo, al moreno o a la de los zapatitos.  


Programa electoral: documento en el que un partido político explica cuáles son sus propuestas ante unas elecciones. Es decir, lo que hará en el caso de que gane.

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