¡Larga vida al emperador de Japón!

¡Banzai!, ¡banzai!, ¡banzai!… (larga vida), le desean a gritos al nuevo emperador. Japón, un país muy requetemoderno y tecnológico, es también, curiosamente, uno de los lugares en el mundo que mejor conserva las tradiciones milenarias. La llegada al trono de su nuevo emperador así lo demuestra. En Japón, la figura del emperador es parecida a la de nuestro Rey Felipe. Pero más bajito. Te vamos a contar, a la española, cómo ha sido la ceremonia de entronización de Naruhito, el nuevo emperador de Japón. ¡Caray!, digo…..¡Banzai!

Aparte del sushi, los Pokémon y Doraemon, el gato cósmico, poco más sabemos aquí de Japón. España y Japón son dos tipos diferentes de monarquías.  España es un reino, y tiene rey. Japón es un imperio, y tiene emperador. Este, hasta hace bien poco, todavía se consideraba como descendiente del cielo. Un tipo divino.

También son muy diferentes los símbolos y rituales utilizados en las ceremonias en las que el emperador, o el rey, ocupa el trono. Y las de Japón nos parecen especialmente raritas, lejanas y extrañas, puesto que se trata de la monarquía más antigua del mundo. Tiene 1.300 años de historia. Que ya son años.

El nuevo emperador de Japón, Naruhito (se llama así, no tiene nada que ver con que sea más bajihito que el rey Felipe), llega al trono sin que haya fallecido su antecesor. Akihito, su papá, está pachucho y no quiere seguir siendo emperador, pero sigue vivo y coleando. Lo de los nombres no es guasa. Se llaman así: Naruhito y Akihito. Y el abuelo, otro que tal baila, se llamaba Hirohito.

No os penséis que os tomamos el pelo. El asunto tiene una explicación: el sufijo “hito” en japonés significa “persona virtuosa”, y es costumbre añadirlo al nombre de los varones imperiales que ocupan, han ocupado u ocuparán el trono.

Lo primero que hace un emperador como Dios manda antes de subir al trono es cumplir con el ritual religioso. En el caso de Japón, la religión principal es el sintoísmo. El nuevo emperador acude al Kashikodokoro a rendir culto a la diosa Amaterasu. O lo que viene a ser lo mismo dicho en cristiano: que pasa primero por capilla para rezar a los dioses.

Después, el emperador se dirige a la sala principal del palacio, que se llama Matsu-no-Ma. Pero también es conocida como el Salón de los Pinos. Así mucho más facilhito.

Allí, Naruhuito se encuentra con el “famoso” Takamikura, una estructura de seis metros y medio de alto requetedecorada en oro, laca, cortinas y animalhitos varios, a la que Naruhito se sube para no estar tan bajihito. El artilugio simboliza la montaña por la que el nieto de Amaterasu, la diosa del sol, llegó al Japón. La tradición dice que los emperadores descienden de ella. De la montaña no, de la diosa.

El paso siguiente es presentar al emperador los tesoros sagrados que simbolizan la monarquía. Pero la cosa es tan secreta tan secreta que los tesoros están guardados en cajas y nadie los puede ver, ni siquiera el emperador. Te lo juro por Amaterasu. Así que vete a saber tú si dentro de las cajas no hay más que un huevo kinder.

Al trono del emperador de Japón se le conoce como el Trono del Crisantemo. El crisantemo es una flor que está considerada como la flor nacional de Japón. Como si en España a nuestra monarquía nos diera por llamarla… el Trono de los Clavelhitos, o algo así.

A la ceremonia de entronización de Naruhito asistieron dos mil ilustres invitados procedentes de 180 países que le gritaban lo de banzai, banzai. banzai… Y todo fue muy bonihito.

Ah, y en el acto estuvieron también los Reyes de España: Feliphito y Letizhita.


Entronización: ceremonia solemne mediante la que se coloca a alguin en el trono de un reino o imperio, asumiendo este el titulo de rey o emperador.

Sintoísmo: es la religión original de Japón, que se basa en la veneración de los dioses de la naturaleza.

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