Votar cuesta una pasta

¡Menudo cabreo tenemos todos! No sé a vosotros, pero a la redacción de este periódico, que teníamos previsto hacer una barbacoa el domingo 10 de noviembre en una finquita que tiene un cuñado del director en Barruelo de Valle, provincia de Valladolid, nos han chafado el plan bien chafado. Ya sabéis que, por culpa de los desacuerdos entre nuestros políticos, ese día hay que ir a votar otra vez. En los últimos cuatro años (el tiempo que dura habitualmente una legislatura) habremos celebrado nada menos que cuatro elecciones generales. Y eso, además de tiempo, disgustos, cansancio y alguna que otra risa (pero pocas)… también cuesta una pasta. ¿Sabéis cuánto?

Organizar las últimas elecciones generales, las que se celebraron en abril de 2019 y que al final no han servido para nada, supuso un gasto de 139 millones de euros. Las papeletas, las urnas, la seguridad en los colegios electorales, la organización de las mesas, el voto por correo… Parece que no, pero es un suma y suma que se tiene que volver a repetir en noviembre. Y que al final, de una forma u otra, pagamos entre todos los españolitos de a pie.

A ello hay que sumarle 32 millones de euros más en subvenciones que obtienen los partidos políticos para la campaña electoral, y tres millones y medio más para darles a los diputados el finiquito (no literalmente, que tampoco estaría mal teniendo en cuenta lo poquito que han currado esta legislatura, sino en sueldos).

Y menos mal que gracias a una reciente modificación de la Ley Electoral, en caso de repetición de elecciones, las subvenciones a los partidos se reducen y la campaña electoral se acorta a la mitad. Solo durará ocho días. ¡Aleluya!

Pero a todo ello queda añadir algo todavía más preocupante: el coste político, económico y social que tiene el estar tanto tiempo sin Gobierno. Hay paralizadas leyes muy importantes en proceso de trámite. Las medidas para reactivar la economía no acaban de tomarse. No nos estamos preparando para las consecuencias que se derivarán del Brexit. Habrá que  “torear” políticamente la sentencia del procés. La cosa se esa poniendo fea con el petróleo… ¡Un panorama!    

Sin contar todo esto último, que es muy difícil de valorar, la factura asciende a… 139 + 32 + 3,5 = ¡174,5 millones de euracos!

Echemos cuentas de la barbacoa que pudo ser y no ha sido: seríamos cinco matrimonios, con dos niños por pareja. En total, 20 personas que, eso sí, comen como fieras. Sobre todo el dire. A una media de cinco chuletas por cabeza, me salen 100 piezas de cordero, lo que viene a suponer unos diez kilos de chuletitas. Si el kilo está en el Carrefour a 20 euros, de lechal por supuesto, nos vamos a los 200 euros en carne rica rica. Añádele la bebida, los aperitivos, las chuches de los niños y por lo menos un chupito para los mayores. Vamos, que  los 320 pavos no nos los quita nadie.

Aún así, de los 320 pavos que ya no nos gastaremos hasta los 174,5 millones que sí nos vamos a volver a gastar… ¿Es o no es para estar cabreados?

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