El Rey, la presidenta del Congreso, los Picapiedra, los otros… y los libros de texto

Os recordamos que seguimos sin Gobierno, y que andamos como pollos sin cabeza o como vacas sin cencerro. Por eso el Rey se ha reunido con la presidenta del Congreso para tratar de arreglarlo. La ley dice que tiene que ser así: primero se reúnen ellos dos, estudian el panorama (digo yo que contarán los pollos y la vacas, porque otra cosa…) y ya después el Rey empieza a llamar a los partidos uno por uno, a ver si se han puesto de acuerdo. En plan noticias no pudo estar en la reunión, así que… nos vamos a inventar un diálogo entre los dos para que os hagáis una idea de cómo están las cosas. No es muy periodístico el método, ya lo sabemos, pero es que no hubo manera de colarse.

– Buenos días, Majestad… ¡Huy! ¡No lleva usted ni corona, ni capa ni nada…!

– Soy lo que se dice un Rey moderno, señora presidenta del… ¿Congreso o Senado?

– Del Congreso.

– Eso, eso. Del Congreso.

– ¡No estará usted de guasa, Majestad! Le encuentro despistadillo.

– No mujer. Es que con el comienzo del cole de las niñas, me pilla con lío y echando números, que hay que ver lo caros que salen los libros de texto.

– Vaya, pues espero que tenga un ratito, porque yo venía a hablar de lo de la investidura y la formación de Gobierno.

– Si, que hay que ver lo que dura y dura, la dichosa sesión de investidura.

– Ese era precisamente el título de una información de En plan noticias en la que se explicaba el procedimiento, Majestad.

– ¡Claro! Yo me la leí enterita. Por eso la cito y la enlazo, para que la vuelvan a leer y se entienda lo sucedido.

– Hay que ver qué listo es usted, Majestad.

– ¡Claro! ¡Soy el Rey! ¿Y qué novedades me trae al respecto?

– La cosa va de mal en peor, Majestad. No hay manera de que Pedro y Pablo se pongan de acuerdo.

– ¡Me da usted un disgusto! Con lo que me reía yo con ellos de pequeño… Entonces, ¿no van a poner ya más episodios?

– ¿Episodios de qué, Majestad?

– ¡De qué va a ser! ¡De los Picapiedra! Pedro Picapiedra y Pablo Mármol son dos de los ídolos de mi infancia.

– Me temo, Majestad, que no hablamos de los mismos Pedro y Pablo.

– ¡Ah, calle, calle…! Se refiere usted a Pedro Sánchez y a Pablo Iglesias, ¡claro! Perdone, es que con el jaleo de los libros de texto y eso…

– Anda despistadillo…

– Sí, un poco.

– Pues es que Pedro dice que Pablo le pide mucho, y Pablo dice que Pedro le ofrece poco. Y así llevamos todito el verano.  

– ¿Y qué pasa con los otros?

– A mí me gustó. Pero me dio mucho susto.

– Señora presidenta, me parece que ahora es usted la que está despistadilla. ¿Cómo que le dio susto?

– Sí, Los otros, la peli de Amenábar, con Nicole Kidman. Yo es que soy muy cagueta.

– Ya, pero yo me refiero a los otros líderes, a Casado, a Rivera, a Abascal

– Ah, esos… Esos están a verlas venir. Casado ha inventado una cosa que se llama España Suma para conseguir apoyos, pero me parece que en vez de sumar, resta.

– ¿Y no hay un gallego por ahí que ha propuesto algo distinto?

– Sí, el presidente de Galicia, que dice que no estaría mal una coalición entre PSOE y PP. Pero me parece que lo quieren arrojar al mar, al pobre.

– Entonces, ¿vamos pensando en elecciones otra vez para noviembre?

– Eso parece. Lo que ya no sé es si servirán para algo. ¿No ha visto lo que dice el CIS?

– Creo que ahora se confunde usted de siglo, de Rey y de vasallo. El Cid era de la Edad Media.

– No, si digo el CIS, el Centro de Investigaciones Sociológicas, los que hacen la encuestas. Dicen que todo va a seguir más o menos igual si votamos otra vez.

– Bueno, usted trate de convencérmelos a todos para que pacten y haya Investidura, y les dice que a partir del lunes vayan viniendo por aquí.

– Vale Majestad, no se preocupe, ya yo me encargo. ¿Sobre qué hora les digo que vengan?

– Dígales que me llamen antes, que yo tengo lío y tendré que salir.

– ¡Ah, claro! Las obligaciones de Estado, que le tendrán muy ocupado supongo, ¿no?: promulgación de leyes, expedición de decretos, acreditación de cuerpo diplomático, visitas de Estado… ¡Qué lío!

– Sí, bueno, ya sabe, presidenta… ¡Y los libros de texto!

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