El fin (por fin) del juicio del procés

Puede que te pille recién llegado de la playa y ni te acuerdes, pero seguro que has oído hablar del procés (“proceso” en catalán), el intento que ha habido en Cataluña para independizarse de España que ha acabado en un juicio del que pronto se sabrá el final. Como la sentencia está al caer y hoy es 11 de septiembre, Día de Cataluña, te damos las claves para entender uno de los acontecimientos más trascendentales de la historia moderna de España. Así que venga, guarda ya el bañador, desinfla el flotador del unicornio y empieza a hacernos preguntas impertinentes sobre el procés.

¿Qué se juzga y por qué es tan importante? Se juzgan los posibles delitos cometidos por la proclamación, durante el mes de octubre de 2017, de la independencia de una comunidad autónoma, la de Cataluña, del resto del Estado español. Se trata de un tema muy sensible porque afecta a la unidad de España. Imaginaos el lío: habría que cambiar los mapas, los libros del cole, los clásicos Madrid-Barça del fútbol, los prefijos telefónicos… Siguiente pregunta…

¿Cómo se proclamó la independencia, que ya no me acuerdo? El Parlamento catalán aprobó primero una serie de leyes que facilitaban la ruptura con el Estado español. Luego organizaron y celebraron un referéndum ilegalmente. Y por último, el Parlamento proclamó la independencia sin tener en cuenta que casi la mitad de los diputados catalanes estaban en contra y se habían largado. No a tomar un café o a mear, sino como gesto de protesta.

¿A quiénes se juzga exactamente? A doce líderes independentistas. El más importante de todos es el que entonces era vicepresidente del Gobierno catalán, Oriol Junqueras. Fue tan gordo (no Junqueras, sino lo sucedido) precisamente porque los que proclamaron la independencia no fueron cuatro tipos graciosetes que pasaban por allí. Fueron los propios miembros del Gobierno catalán y el propio Parlamento de Cataluña.

¿Por qué no se juzga al presidente? Sabíamos que alguien iba a hacer esta pregunta, jeje. Carles Puigdemont, que era entonces el presidente de Cataluña, debería estar siendo jugado como el principal responsable de los hechos. Pero el tío cogió y se largó de España antes de que pudieran detenerlo. Ahora vive en Bélgica, en concreto en Waterloo. Sí, donde la canción de Abba. Solo podrá ser juzgado si se le ocurre regresar a España, porque el juez retiró la orden de detención que había contra él. Y no vayáis a preguntar ahora que por qué el juez retiró la orden de detención, que eso es un lío.

¿Y por qué el juez retiró la orden de detención? Porque la justicia española quería acusarle de un delito de rebelión, y las justicias belga y alemana (fue detenido en Alemania, le soltaron y luego se fue a Bélgica) no estaban de acuerdo con ese delito tan gordo. Para que al final no se le tuviera que juzgar solo por un asuntillo de na, el juez español decidió retirar la orden y esperar a ver qué pasaba más adelante.

Vamos al grano. ¿De qué se acusa exactamente a los detenidos? La acusación ha barajado principalmente tres delitos. De mayor a menor importancia son: rebelión, sedición y malversación. El de rebelión es muy gordo, ya hemos dicho que las justicias belga y alemana no lo contemplaban para Puigdemont y por eso lo del lío de antes. El Código Penal dice que para que haya rebelión tiene que haber habido tortas.

¿Y las hubo? ¡Muy buena pregunta, sí señor! Será una de las cuestiones en las que los jueces tengan que afinar más basándose en las pruebas y en las declaraciones de los acusados y testigos durante el juicio. La clave está en lo que paso dos días señalados: el 20 de septiembre y el 1 de octubre. Y no vayáis a preguntar ahora que qué paso esos días, que se nos alarga demasiado la cosa.

¿Y qué pasó esos días? El 20 de septiembre de 2017 la Guardia Civil entró en varios edificios de la Generalitat para impedir los preparativos del referéndum. En respuesta, se produjo una convocatoria masiva de partidarios del independentismo para dificultar la labor policial. Se lío gorda. El 1 de octubre se celebró el referéndum que había sido declarado ilegal. La policía trató de impedir que la gente votara. Se volvió a liar gorda.

¿Qué penas les pueden caer a los acusados? El abanico de posibles penas es muy amplio, y dependen sobre todo de si al final las condenas son por rebelión, sedición, malversación u otros delitos. Podrían llegar hasta los 74 años de cárcel en el peor de los casos. Las defensas piden la libre absolución, es decir, que los acusados se vayan de rositas.

¿Por qué algunos de los acusados llevan casi dos años en prisión si todavía no ha habido sentencia? ¡Muy buena pregunta! Eso pasa porque existe lo que se llama prisión preventiva, que la pueden decretar los jueces antes de que haya sentencia si creen que hay motivos suficientes para pensar en la culpabilidad del acusado, si creen que puede huir, alterar o destruir pruebas, dedicarse a jugar al Fortnite, etc.  

Cómo narices va a acabar todo esto? Me temo que como el Rosario de la Aurora, porque seguro que nadie va a estar del todo contento con la sentencia. Para unos será muy dura y para otros, demasiado blanda. Y antes de que nadie haga la preguntita ya os decimos que no, que Rosario y Aurora no son dos líderes independentistas. Es una forma de hablar.

Y si no hay más preguntas… Ea, se levanta la sesión. El juicio queda visto para sentencia.


Acabar como el Rosario de la Aurora: expresión que se emplea para decir que algo temina en jaleo o trifulca. Al parecer hace referencia a una pelea entre hermandades ocurrida en un pueblo de Cádiz en el siglo XVIII, donde era costubre rezar un rosario hasta el amanecer (aurora), y una noche se lío parda.

Visto para sentencia: expresión propia del lenguaje jurídico que quiere decir que la fase oral de un juicio ha terminado (lo que se llama la “vista”) y que ya solo queda que el juez dicte sentencia. Aunque pueda parecer lo contrario, es “visto” para sentencia, no “listo” para sentencia.

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