La Tierra, con la lengua fuera

Imaginad vuestra nevera llenita, desde el principio del verano, de helados de chocolate con almendras, que están para requetechuparse los dedos. Y vuestros padres, que van reponiendo y reponiendo cuando pueden, llega un momento en que os dicen que ¡ojito!, que al ritmo que lleváis, que ya está bien, solo va a haber helados hasta… el 29 de julio. Y que a partir de entonces… ¡a verlas venir! Pues eso es lo que pasa con el llamado “Día de la sobrecapacidad de la Tierra”, fijado para hoy: que los recursos de nuestro planeta, al ritmo que llevamos este año se agotan… el 29 de julio. Y que a partir de ahora…, pues eso, ¡a verlas venir!

El “Día de la sobrecapacidad de la Tierra” lo calcula anualmente una organización internacional comparando la demanda anual de los seres humanos de recursos naturales que el planeta nos ofrece con la capacidad que tiene la Tierra para regenerarlos.

Si los humanos consumiésemos solo los recursos necesarios, la Tierra sería capaz de regenerar y hacer que llegásemos a final de año con recursos naturales suficientes. Pero al ritmo que llevamos, como consumimos más y más y más, la Tierra llega un momento en que no puede, la pobre, y ya no es capaz de seguir regenerando todo lo que gastamos. Necesitaríamos casi casi dos planetas como el nuestro para poder aguantar el ritmo de despilfarro que llevamos.

Además, los expertos advierten de que el “Día del sobrecapacidad” cada año llega antes (este año, por ejemplo, llega una semana antes que el año pasado), y como sigamos así va a llegar un momento en que no lleguemos con recursos ni al Día de Reyes.

¿Qué supone todo esto? Pues nada bueno, como os podéis imaginar; deforestación, pérdida de biodiversidad, escasez de agua, erosión del suelo, contaminación del aire, recrudecimiento del impacto del cambio climático…

Y además… ¡sin helados en la nevera!

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