Hay que ver lo que dura y dura… la dichosa Sesión de Investidura: I.- El debate

Vamos a hacer un seguimiento, muy resumidito, de la Sesión de Investidura para la elección de presidente del Gobierno, que ha empezado ya. Que nadie se alarme, que aunque el título nos haya salido en verso, el contenido va a ser en prosa. Después de meses de encuentros y, sobre todo, desencuentros, es el momento en que nuestros líderes políticos se vienen arriba y se ponen todos muy “gallitos”. ¡Y el gallinero anda bien revuelto!

El primer día de sesión ha comenzado con el esperado discurso del candidato, Pedro Sánchez, del PSOE, y con la réplica posterior del resto de líderes políticos, que no se han mostrado, la verdad. muy coleguitas.

Y es que además el debate ha dado comienzo sin que finalmente se haya alcanzado, que se sepa, un pacto previo con otros partidos que le otorguen a Pedro (dejamos de lado el apellido, que ya vamos cogiendo cierta confianza) los votos suficientes para ser elegido presidente. Así que no sabemos qué va a pasar en los próximos cuatro días que dura la sesión. Y estamos todos en un sinvivir.

En su discurso previo a la votación, el candidato ha tratado de hacer una defensa de sus aspiraciones y sus planes como futuro presidente, pero al resto del gallinero dificilmente los va a convencer a estas alturas si no lo ha hecho ya. ¡Menudos son estos gallitos!

¿Para qué sirve entonces el debate? Además de para ponerse verdes y cantarse las cuarenta, que se han quedado bien a gustito los unos y los otros, sirve también para hacer un poco de teatrillo (pocas cosas hay más parecidas al teatro que el Congreso de los Diputados), y para que los ciudadanos, es decir, nosotros, nos demos por enterados de las propuestas y posturas de cada cual.   

¿Y qué ha dicho Pe (aquí ya la confianza se nos desborda)? Pues básicamente ha anunciado un incremento del presupuesto para la educación, políticas de igualdad entre hombres y mujeres, una revolución digital, y bla bla bla bla. Todo muy bonito, claro. No suelen decir cosas feas los candidatos en su discurso.   

Luego le ha tocado el turno a los partidos de oposición, que ya si suelen decir cosas más feas. Pablo Iglesias, de Unidas Podemos, que era quien más mimitos tenia que hacerle a Pe, pues aspira a ser el posible socio de Gobierno del PSOE, le ha llegado a decir que nanai, que  como siga así “temo que usted no será presidente nunca”. Chúpate esa (eso ya no se lo ha dicho, lo añadimos nosotros). Iglesias quiere que Pe deje algunos ministerios en manos de Podemos, y el otro no está por la labor.

El otro Pablo, Casado, del PP (no es que uno esté casado y el otro soltero, es que se apellida así) le ha dicho a Pe que no es de fiar y ha hablado de cabras y elefantes. ¿Pero no habíamos quedado en que esto era un gallinero? Le ha dicho que “la cabra tira al monte” queriendo decir que Pe tiende a querer pactar con los independentista catalanes, y luego ambos se han puesto a hablar de elefantes, refiriéndose al independentismo, a la corrupción y a vete tú a saber qué más.

Albert Rivera ha querido ser más duro y, dejando a un lado los animalitos, tan monos, ha llamado nada menos que “banda” al PSOE y a sus posibles socios. Y se ha puesto un poco chulito cuando le ha dicho a Pe: “si pienda que va a ser un paseo, lo lleva claro”.

Santiago Abascal, líder de Vox, se ha estrenado hoy en el Parlamento con un discurso en el que se ha soltado la melena (y eso que no tiene), y se ha puesto a hablar de golpistas, terroristas, sediciosos y no sé cuantas cosas más muy brutas.

El caso es que, visto lo visto hoy, nos da en la nariz que el gallo Pe se va a quedar sin votos suficientes para ser elegido presidente en la votación del martes. A no ser, claro, que la cabra, el elefante, el mono y la manada de búfalos le den un “sí”. Pero vamos a esperar, que esto está muy entetenido, y mañana lo seguimos contando. En verso, si hace falta.

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